El inicio de un libro para padres primerizos desde mi experiencia

Este es el comienzo de Ensayando la paternidad, un libro para padres primerizos o experimentados, madres y parejas gestantes, que invita a mirar y vivir los cuidados, los vínculos y la crianza desde otro lugar.

A Valeria, por darle la vida a Mirco y a mí, la oportunidad de ser padre.
A Aharon, Adrià, Carles, Fran, Jordi, Luigi y Oscar, por compartir tanto.

Porque cuando nace un bebé también nace un padre.

Ensayo desde la experiencia de mi paternidad

Nunca pensé realmente si sería un buen padre o no. Sí sabía que quería ejercer una paternidad consciente, en la que no quería copiar ni reproducir comportamientos de mi progenitor. En ese aspecto, estaba más que emancipado emocionalmente. Solo quería vivir la paternidad desde el corazón y el más profundo amor.

Mi mayor preocupación era que mi pareja estuviera bien y que mi hijo naciera sin ningún tipo de enfermedad o secuela, ya fuera física o mental.

Sí que es cierto que, desde el instante en que mi compañera y yo empezamos el tratamiento de fertilidad, me sentí alienado. Tanto el trato en el hospital como el proceso de fecundación in vitro me hicieron plantearme qué tipo de consideración y qué función, como hombre y futuro padre, se me estaba dando.

Entendía que mi pareja era la paciente y que el viaje que iniciábamos, por todo lo que comportaba, en absoluto era comparable a lo que yo podía estar atravesando: ella tenía, y tiene, toda mi admiración y respeto.

Sin embargo, yo también quería ser padre y, con todas mis dudas, miedos e inseguridades, fui reducido a donante de semen y sujeto que firmaba consentimientos.

Más tarde, durante el embarazo y tras realizar un curso online de preparación al parto natural, impartido por conocidas matronas, seguía pensando que no encajaba. A medida que pasaban los módulos comprobaba que el binomio hombre/padre no tenía relevancia y justo en uno que se suponía dedicado a nosotros, el enlace web no funcionaba.

Como hombre y futuro padre, quedaba relegado a cuidador de la mujer/diosa creadora/madre.

Es evidente que se dan factores biológicos exclusivos de las mamás como son la gestación, el parto y la lactancia. Pero no hubo capítulo del programa en el que me sintiera acompañado ni parte de la experiencia.

Asimismo, mientras que mi pareja disponía de mucha información y herramientas como libros, perfiles en redes sociales y grupos de madres sobre maternidad y crianza que hablaban sobre qué era, significaba y consistía el «ser madre», yo, como hombre y futuro padre, no tenía material alguno desde la voz de otros hombres y su paternar ni referentes masculinos a los que poder recurrir. Me encontraba solo.

Una vez convertido ya en padre, con el nacimiento de mi hijo y, a los pocos meses, me di cuenta de que no estaba cómodo en el rol que se me había asignado. ¿Dónde me situaba en la posición otorgada para ejercer la paternidad? ¿Estaba de acuerdo en el cómo?

¿Dónde quedaba yo en todo esto?

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