Grupo de padres en La CIBA: la importancia de encontrarnos


Llegué al grupo de padres de La CIBA en un proceso de búsqueda personal, cuando la paternidad me había abierto más preguntas que respuestas.

Así que, en un acto de introspección y validación de mis creencias y pensamientos, pude entrar a formar parte del primer círculo de hombres (padres) de Santa Coloma de Gramenet a través del centro de recursos La CIBA.

Gracias a la iniciativa municipal, pusimos en marcha un espacio de apoyo mutuo en el que hombres con hijos y un coordinador (psicólogo) nos cuestionábamos no solo nuestra condición como padres, hombres, hijos y parejas en estos tiempos de transición.

También se creó un espacio para reflexionar más profundamente sobre de dónde venimos, cuál es nuestra posición y el contexto en el que vivimos. Construimos momentos para pararnos a pensar cómo queremos habitar nuestra paternidad y masculinidad desde nosotros. Porque ser padre de un niño también nos enfrenta a la pregunta de qué tipo de hombre queremos ser, siendo conscientes de que aún somos herederos del machismo hegemónico.

Hablar de nuestros problemas con otros hombres sin tabús ni estereotipos, explicando nuestros sentimientos y cuidándonos los unos a los otros, hace posible un modelo masculino más sano, abierto y flexible donde, en lugar de una palmada en la espalda o evadirnos tomando una cerveza, nos damos un abrazo y decimos lo que nos ocurre, todo aquello que sentimos.

Recursos así siguen siendo todavía poco habituales. De ahí, precisamente, la importancia de contar con espacios donde hablar de salud mental masculina y paternidad.

El grupo de padres de La CIBA permite a hombres reunirse para hablar de paternidad y masculinidad

Uno de los espacios del centro La CIBA, donde se reúne el círculo de padres. Fotografía de Quim Bosch cedida por AMB

La experiencia del grupo de padres en La CIBA

No hablo desde la teoría ni desde la distancia. Lo digo porque lo sé de primera mano. No podría hablar mejor de lo que significa una masculinidad y paternidad diferentes.

Ser miembro y participante del círculo de padres de La CIBA, gracias a la iniciativa de la administración local y durante estos dos últimos años, ha sido la vivencia con hombres más positiva, enriquecedora y sanadora que haya podido experimentar hasta la fecha.

Hombres preocupados por paternar y criar, de orígenes y contextos diversos, con criaturas de distintas edades, que sin conocerse previamente colaboramos, conversamos y decimos todo aquello que hacemos y sentimos en un espacio que percibimos como seguro.

Un lugar desde donde nos escuchamos y nos apoyamos. Donde expresamos nuestras emociones y nos permitimos mostrarnos vulnerables. Desde donde siempre salimos con ganas de volver a compartir. Donde simplemente ansiamos poder ser sin tener que demostrar nada más que lo que somos.

En mi caso, a través del círculo de padres de La CIBA, surgió la oportunidad de conversar con otros hombres que escuchan, que empatizan y entienden tus quejas o frustraciones. Porque se entregan a la crianza y, sea porque comienzan, siguen o continúan la suya contigo, se establece un lugar desde el que sobrellevar, repensar y construir conjuntamente un nuevo y mejor ensayo de la paternidad y masculinidad.

Quizás sin ese grupo, este libro tampoco existiría tal y como es.

Más de mi experiencia en el libro Ensayando la paternidad, un ensayo sobre masculinidad y cuidados desde la mirada de un padre primerizo.

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